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Castillo de Ashford

Castillo de Ashford

📍 Condado de Mayo, Irlanda 📅 Construido en 1228

Introducción

Situado a orillas del majestuoso lago Corrib en el condado de Mayo, Irlanda, el Castillo de Ashford es la definición misma de la elegancia atemporal. Con sus torreones de piedra gris, sus puentes fortificados y sus 350 acres de bosques antiguos, parece el escenario de una fantasía artúrica. Sin embargo, Ashford es muy real y hoy en día es mundialmente conocido no solo como monumento histórico, sino como uno de los hoteles de castillo más exclusivos y premiados del planeta.

Durante sus 800 años de historia, ha pasado de ser una fortaleza defensiva normanda a un pabellón de caza de la aristocracia, luego a una casa de campo de la famosa familia Guinness, y finalmente a un destino de lujo que ha acogido a presidentes estadounidenses, realeza británica y estrellas de Hollywood. Es un lugar donde la hospitalidad irlandesa se encuentra con la grandeza histórica.

Historia: De los Normandos a los Guinness

La Fortaleza de los De Burgo

El castillo fue fundado en 1228 por la poderosa familia anglo-normanda De Burgo (Burke), tras derrotar a los O'Connor locales. Durante más de tres siglos, los De Burgo gobernaron la región desde esta fortaleza, añadiendo torres y murallas para defenderse de los clanes irlandeses rivales. En 1589, tras una feroz batalla, el castillo cayó en manos de Sir Richard Bingham, gobernador inglés de Connacht, quien añadió un enclave fortificado.

La Era de los Oranmore y Browne

En el siglo XVIII, el castillo fue adquirido por la familia Browne (Barones de Oranmore). Ellos añadieron el ala central en estilo castillo francés, suavizando el aspecto militar y convirtiéndolo en una residencia noble. Sus armas todavía se pueden ver sobre la puerta principal.

La Dinastía Guinness

La transformación más significativa llegó en 1852, cuando Sir Benjamin Lee Guinness (de la famosa dinastía cervecera) compró la propiedad. Los Guinness tenían una visión romántica y fondos ilimitados. Ampliaron la finca a 26.000 acres, plantaron miles de árboles y añadieron dos grandes extensiones de estilo victoriano. El hijo de Benjamin, Lord Ardilaun, fue un jardinero apasionado que creó los paisajes que vemos hoy. El castillo permaneció en la familia Guinness hasta 1939, siendo un centro de la alta sociedad y la caza.

Arquitectura y Experiencia

Ashford es una mezcla ecléctica de estilos medievales, victorianos y neogóticos. Cada propietario añadió una capa, creando un complejo fascinante y laberíntico.

El Salón Connaught

Uno de los espacios más impresionantes es el salón donde se sirve el té de la tarde. Con sus paneles de madera de roble, su chimenea monumental y sus vistas al lago a través de ventanas de parteluz, transporta a los visitantes a la época eduardiana de ocio y lujo.

La Sala George V

Nombrada en honor al Rey Jorge V (entonces Príncipe de Gales) que visitó el castillo en 1905, este comedor es famoso por sus lámparas de araña de cristal de Waterford (donadas por los Guinness) y su cocina de clase mundial. Es el gran ejemplo de la cena formal en un castillo.

El Puente y el Lago

El castillo está conectado a los terrenos por un puente de piedra sobre el río Cong, justo antes de que desemboque en el Lough Corrib. Las vistas del castillo reflejado en el agua tranquila, con los cisnes nadando, son icónicas.

Actividades: La Vida de Campo

Lo que hace único a Ashford es que ofrece una inmersión total en las "actividades de campo" tradicionales de la aristocracia, accesibles para los huéspedes y visitantes de día (con reserva).

La Escuela de Cetrería

Ashford alberga la escuela de cetrería más antigua de Irlanda. La experiencia de caminar por los bosques con un halcón Harris volando libremente y aterrizando en su puño enguantado ("Hawk Walk") es descrita a menudo por los visitantes como lo más destacado de su viaje a Irlanda. Es una conexión visceral con la naturaleza y la historia medieval.

Pesca, Tiro y Equitación

El lago Corrib es famoso por su pesca de trucha y salmón. La finca también ofrece tiro al plato, tiro con arco y paseos a caballo por senderos privados que serpentean a través de bosques de coníferas y ruinas antiguas.

Cine y Fama

En 1951, el castillo y el pueblo cercano de Cong fueron el escenario principal de la película clásica de John Ford "El Hombre Tranquilo" (The Quiet Man), protagonizada por John Wayne y Maureen O'Hara. La película es una institución cultural en Irlanda y muchos fans visitan Ashford específicamente para ver los lugares de rodaje. El castillo también ha alojado a Ronald Reagan, Brad Pitt, Pierce Brosnan (quien se casó aquí) y muchas otras celebridades.

Información para el Visitante

Cómo Llegar

Ashford está en el pueblo de Cong, en la frontera entre los condados de Mayo y Galway. Está a unos 45 minutos en coche de la ciudad de Galway y a 1,5 horas del aeropuerto de Knock. Alquilar un coche es la mejor opción para explorar la zona.

Acceso

Aunque es un hotel privado, el público puede acceder a los terrenos pagando una entrada en la puerta (que a menudo se puede canjear por crédito en comida/bebida). Esto permite pasear por los jardines, visitar la escuela de cetrería (con reserva) o tomar el té. Para ver los interiores principales o cenar en el George V, generalmente se requiere ser huésped o tener una reserva confirmada de restaurante, y se aplica un código de vestimenta formal (chaqueta para caballeros en la cena).

Consejos de Experto

  • El Té de la Tarde: Si no puede permitirse alojarse (las habitaciones son caras), reserve el té de la tarde. Es una forma relativamente asequible de experimentar el lujo interior y el servicio de guante blanco.
  • Crucero por el Lago: Hay barcos que salen del muelle del castillo diariamente en verano para recorrer el Lough Corrib, ofreciendo vistas espectaculares del castillo desde el agua y narración histórica.
  • Paseo por el Bosque: No se pierda el paseo hasta la Torre de Guinness, una locura arquitectónica en medio del bosque, y los jardines amurallados.

Conclusión

El Castillo de Ashford es el estándar de oro de la hospitalidad histórica. Ha logrado la difícil tarea de modernizarse sin perder su alma. Ya sea volando halcones, bebiendo un whisky raro en la bodega o simplemente admirando la mampostería medieval, Ashford ofrece una escapada a un mundo donde la historia se vive con el máximo confort.