Un Monumento al Oro y a la Fe
El Palacio Nacional de Mafra (*Palácio Nacional de Mafra*) no es solo un edificio; es una declaración de poder absoluto y riqueza ilimitada. Situado a unos 28 kilómetros de Lisboa, este colosal complejo barroco es el equivalente portugués de Versalles o El Escorial. Domina la pequeña ciudad de Mafra, y sus torres gemelas son visibles a kilómetros a la redonda. Construido por el rey Juan V en el siglo XVIII, se erige como un recordatorio permanente de la época en la que el oro y los diamantes fluían desde Brasil hacia las arcas del Imperio Portugués.
Las cifras por sí solas son asombrosas: el complejo ocupa casi cuatro hectáreas (40.000 metros cuadrados), tiene 1.200 habitaciones, más de 4.700 puertas y ventanas, y 156 escaleras. Alberga un palacio real, una basílica y un convento franciscano que antaño dio cobijo a más de 300 frailes. En 2019, fue inscrito con todo derecho como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
El Voto del Rey
El origen de Mafra reside en una promesa. En 1711, el rey Juan V, tras tres años de matrimonio con la reina María Ana de Austria sin haber tenido descendencia, hizo un voto a Dios. Prometió construir un convento para los frailes franciscanos si se le concedía un hijo. La infanta Bárbara de Portugal nació a finales de ese mismo año, y el Rey cumplió su palabra.
Originalmente, el plan era un modesto convento para 13 frailes. Pero a medida que empezaron a llegar vastas cantidades de oro de la colonia de Brasil, la ambición del Rey creció. Nombró al arquitecto alemán Johann Friedrich Ludwig (conocido en Portugal como João Frederico Ludovice) para diseñar algo magnífico. El proyecto se convirtió en una gigantesca residencia real y basílica, que llegó a emplear a más de 50.000 trabajadores en su punto álgido. Se construyó toda una "aldea" solo para alojar a los obreros de la construcción.
La Basílica: Seis Órganos y Dos Carrillones
En el centro de la fachada de 220 metros de largo se encuentra la Basílica de Nuestra Señora y San Antonio. Es una obra maestra de la ingeniería barroca, construida con piedra caliza de la región (pero-pinheiro) y mármol de Sintra, Arrábida y Estremoz. El interior es una explosión de mármol rosa y blanco, con una imponente cúpula que inunda de luz la nave.
Pero las verdaderas maravillas acústicas de la Basílica son sus órganos. Excepcionalmente, la iglesia alberga un conjunto de **seis órganos históricos**, todos construidos al mismo tiempo (entre 1806 y 1807) y diseñados para sonar juntos. Cuando los seis suenan simultáneamente, el sonido es abrumador, una fuerza física que hace vibrar el aire.
Flanqueando la Basílica se encuentran las dos torres de campanas, que albergan la mayor colección de carrillones del mundo. Fundidas en Amberes y Lieja, las 98 campanas pesan en total más de 200 toneladas. Son tan sofisticadas que pueden tocarse mediante un teclado o mecánicamente. Los domingos, el sonido de las campanas repicando por la campiña es una tradición que dura ya siglos.
La Biblioteca: Una Catedral de Libros
Aunque el oro y el mármol impresionan, el alma de Mafra es su Biblioteca. Situada en la cuarta planta del ala este, está considerada una de las bibliotecas más bellas del mundo. La sala tiene 88 metros de largo, con un suelo de mármol rosa, gris y blanco, y estanterías rococó de madera que llegan hasta el techo.
La biblioteca guarda más de 36.000 volúmenes encuadernados en cuero, que datan de los siglos XIV al XIX. La colección incluye raros incunables (libros impresos antes de 1501) y una primera edición de *Os Lusíadas* de Camões. Pero los habitantes más famosos de la biblioteca no son los libros, sino los **murciélagos**. Una colonia de pequeños murciélagos vive en la biblioteca, durmiendo tras las estanterías durante el día y saliendo por la noche a cazar insectos. Los bibliotecarios los acogen con agrado, ya que protegen las páginas antiguas de los pececillos de plata y otras plagas. Es una relación simbiótica natural perfecta.
El Palacio: Los Aposentos del Rey y la Reina
El Palacio Real ocupa los dos torreones de los extremos de la fachada y las galerías que los conectan. El Torreón Norte era el aposento del Rey, mientras que el Torreón Sur pertenecía a la Reina. Están separados por una larga galería —tan larga (232 metros) que se dice que el Rey la usaba para hacer ejercicio cuando llovía—. Cuando el Rey quería visitar a la Reina (o viceversa), la llegada se anunciaba con un toque de trompeta que resonaba por el pasillo.
Las habitaciones están amuebladas con estilos que van desde la barda hasta el Imperio, reflejando los gustos de los distintos monarcas que utilizaron el palacio como pabellón de caza. Destacan la Sala de Trofeos de Caza (*Sala dos Troféus*), donde el mobiliario está hecho con astas de ciervo y pieles de jabalíes cazados en los bosques cercanos, y el Salón del Trono, con sus magníficos frescos en el techo.
Una Leyenda Literaria
La construcción del palacio es el tema de una de las novelas más famosas de Portugal, *Memorial del Convento* (traducida como *Baltasar y Blimunda*) del premio Nobel José Saramago. El libro narra la historia de la gente común —los trabajadores y canteros— que construyeron este monumento a la vanidad real. Es un conmovedor recordatorio del coste humano que hay detrás del oro y el mármol.
El Parque de Caza (Tapada Nacional)
Detrás del palacio se extiende la *Tapada Nacional de Mafra*, un enorme parque cerrado creado en 1747 como coto real de caza. Con más de 800 hectáreas, sigue siendo el hogar de jabalíes, gamos, ciervos rojos y zorros. Era aquí donde la corte portuguesa disfrutaba de su pasatiempo favorito. Hoy en día es una reserva natural protegida donde los visitantes pueden hacer senderismo, montar en bicicleta o hacer una excursión en tren para ver a los animales en su hábitat natural.
Planificar tu Visita
Mafra es una excursión de un día fácil de hacer desde Lisboa, accesible en autobús o coche.
- **La Biblioteca:** El acceso a la biblioteca está restringido a la entrada para preservar el entorno, pero la vista derga sala es espectacular.
- **Los Conciertos de Carrillón:** Consulta el calendario de conciertos de órgano y carrillón. Escuchar sonar los seis órganos a la vez es una experiencia única en la vida.
- **El Convento:** No te pierdas la Enfermería y la Farmacia del convento, que aún conservan los instrumentos médicos originales del siglo XVIII y tarros de cerámica para hierbas y pociones.
- **Entrada Combinada:** A menudo se puede comprar una entrada combinada que permite entrar al Palacio y a los cercanos palacios de Queluz o Sintra.
El Palacio Nacional de Mafra es un lugar de extremos. Es un monumento a un voto cumplido, a una fortuna gastada y a un imperio que abarcaba todo el globo. En su silenciosa biblioteca y en sus estruendosas campanas, perdura el espíritu del Portugal del siglo XVIII.