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Castillo de Rosenborg

Castillo de Rosenborg

📍 Copenhague, Dinamarca 📅 Construido en 1606

El Castillo de Rosenborg: El Corazón Renacentista de Copenhague

En el animado centro de la capital danesa, rodeado por la serenidad de sus jardines históricos, se alza el **Castillo de Rosenborg** (*Rosenborg Slot*). Este imponente edificio de ladrillo rojo y torres de cobre verde no es solo un museo; es una cápsula del tiempo que preserva 400 años de la historia real de Dinamarca. Construido originalmente como una casa de campo veraniega por uno de los monarcas más amados y prolíficos de Escandinavia, el rey **Cristián IV**, el castillo es hoy el hogar de los tesoros más valiosos de la nación: las Joyas de la Corona Danesa.

Cristián IV: El Rey Arquitecto

La historia de Rosenborg está indisolublemente ligada a la figura de **Cristián IV**, quien reinó durante 60 años (1588-1648). Cristián fue un monarca con una pasión insaciable por la arquitectura y el arte, y Rosenborg fue su proyecto personal más querido. El edificio comenzó en **1606** como un pequeño pabellón de recreo, pero a lo largo de 28 años y cuatro fases de construcción, el rey lo transformó en el magnífico palacio renacentista de estilo holandés que vemos hoy.

El rey sentía tal afecto por Rosenborg que prefirió pasar allí sus últimos días. En 1648, gravemente enfermo en el Palacio de Christiansborg, pidió ser trasladado en trineo a través de la nieve hasta Rosenborg, donde finalmente falleció. Este vínculo emocional ha permitido que el castillo conserve una atmósfera íntima y personal que rara vez se encuentra en otras residencias reales europeas.

Arquitectura y Estilo: El Brillo del Renacimiento Holandés

Rosenborg es el ejemplo supremo del **Renacimiento holandés** en Dinamarca, un estilo caracterizado por sus fachadas de ladrillo rojo, decoraciones en piedra arenisca gris y altas torres coronadas con cúpulas de cobre que, con el tiempo, han adquirido su icónico color verde.

A diferencia de muchos otros palacios que fueron remodelados según los gustos cambiantes de los siglos XVIII y XIX, Rosenborg se ha mantenido prácticamente intacto desde 1633. Esto se debe a que, a partir de 1710, con el rey Federico IV, la familia real dejó de usarlo como residencia principal, utilizándolo en cambio para albergar las colecciones reales. Esta decisión lo convirtió en uno de los primeros museos cronológicos del mundo cuando abrió sus puertas al público en 1838.

El Salón de los Caballeros y los Guardianes de Plata

Una de las estancias más impresionantes es el **Salón de los Caballeros** (Long Hall), situado en la planta superior. Originalmente diseñado como salón de banquetes y baile, este espacio es hoy un testamento al absolutismo real danés. Los elementos más destacados incluyen:

  • **Los Tronos de la Coronación:** El trono del rey está hecho de **colmillos de narval**, que en su época se hacían pasar por cuernos de unicornio para simbolizar la pureza y el poder divino. El trono de la reina está hecho de plata maciza.
  • **Los Tres Leones de Plata:** De tamaño natural y fabricados en plata pura, estos leones (llamados cariñosamente *Dot, Dan* y *Od*) custodian los tronos. Por tradición, todavía se sacan del castillo para velar el féretro de los monarcas daneses durante sus funerales en la catedral de Roskilde.
  • **Tapices de las Guerras de Escania:** Los muros están cubiertos por doce inmensos tapices que narran las victorias de Cristián V sobre Suecia, ofreciendo una visión detallada de la historia militar y el orgullo nacional danés.

La Cámara del Tesoro: Las Joyas de la Corona

Ubicada en el sótano fortificado, la **Cámara del Tesoro** es el lugar más custodiado de Dinamarca. Aquí se encuentran las insignias reales que representan el poder de la monarquía más antigua del mundo. Entre sus piezas más valiosas destacan:

  • **La Corona de Cristián IV:** Una obra maestra de la joyería renacentista (1596), decorada con figuras alegóricas y perlas de agua dulce.
  • **La Corona de los Reyes Absolutos:** Realizada para Cristián V en 1670, está adornada con un zafiro gigante y cientos de diamantes, pesando más de dos kilogramos.
  • **El Conjunto de Esmeraldas:** Uno de los pocos conjuntos de joyas de la corona en el mundo que todavía son utilizados por la monarca reinante en actos de Estado oficiales.

El Mundo Privado del Rey y Curiosidades

Visitar Rosenborg permite entrar en el despacho privado de Cristián IV, donde aún se conserva su escritorio original. Una de las curiosidades más fascinantes es el sistema de **"canales auditivos"** que el rey instaló: una serie de tubos ocultos en el suelo de su sala de música que le permitían escuchar a los músicos actuar en la habitación de abajo sin que fueran vistos, creando la ilusión de que la música emanaba de las paredes.

También se puede ver su ropa de guerra, manchada de sangre por las heridas sufridas durante la batalla naval de Kolberger Heide en 1644, donde el rey, a pesar de perder su ojo derecho, continuó dirigiendo a su flota, convirtiéndose en un símbolo de la resiliencia danesa.

Kongens Have: Los Jardines del Rey

El castillo está rodeado por los **Kongens Have** (Jardines del Rey), establecidos por Cristián IV incluso antes que el propio edificio. Son los jardines reales más antiguos del país y, en la actualidad, el parque más popular de Copenhague. Con sus largas avenidas arboladas, su pabellón de rosas y su estatua de Hans Christian Andersen, los jardines son el pulmón verde de la ciudad y el lugar perfecto para admirar la silueta de Rosenborg desde la distancia.

Información para el Visitante

Rosenborg es una de las atracciones más visitadas de Dinamarca, por lo que es esencial planificar con antelación:

  • **Reservas:** Debido a que las habitaciones son pequeñas y el aforo es limitado, es altamente recomendable comprar las entradas por internet con una franja horaria asignada.
  • **Combinación:** La entrada suele estar disponible en combinación con el Palacio de Amalienborg, lo que permite seguir el rastro de la familia real desde el Renacimiento hasta la actualidad.
  • **Ubicación:** Está a cinco minutos a pie de la estación de Nørreport, en pleno centro histórico.

El Castillo de Rosenborg no es solo piedra y joyas; es el espíritu audaz de Cristián IV y la elegancia del pasado danés que sigue latiendo en el corazón de la Copenhague moderna.