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Castillo de Praga

Castillo de Praga

📍 Praga, República Checa 📅 Construido en 880

Introducción

Dominando el horizonte de la capital checa desde lo alto de la colina Hradčany, el Castillo de Praga (Pražský hrad) es el símbolo más perdurable del estado checo. Según el Libro Guinness de los Récords, es el complejo de castillos antiguos más grande del mundo, cubriendo una superficie de casi 70.000 metros cuadrados. No es un solo edificio, sino una ciudadela en expansión compuesta por palacios, iglesias, oficinas, fortificaciones, jardines y patios pintorescos.

Durante más de mil años, ha sido la sede del poder de los reyes de Bohemia, los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico y los presidentes de Checoslovaquia y la República Checa. Es un libro de texto de arquitectura en piedra, donde el románico, el gótico, el renacimiento, el barroco y el modernismo conviven en armonía.

Historia Milenaria

Fundación y Edad Media

El castillo fue fundado alrededor del año 880 por el príncipe Bořivoj de la dinastía Přemyslid. Originalmente una fortificación de madera rodeada por un terraplén de tierra, comenzó a transformarse en piedra en el siglo XI. La época dorada del castillo llegó en el siglo XIV bajo el reinado de Carlos IV, Rey de Bohemia y Emperador del Sacro Imperio. Carlos IV inició la construcción de la monumental Catedral de San Vito y reconstruyó el palacio real en estilo gótico, convirtiendo a Praga en una de las ciudades más importantes de Europa.

La Defenestración de Praga

El castillo fue el escenario de uno de los eventos desencadenantes de la Guerra de los Treinta Años. En 1618, los nobles protestantes bohemios, enfurecidos por las restricciones religiosas, arrojaron a dos gobernadores imperiales católicos y a su secretario por las ventanas del Palacio Real. Este evento, conocido como la "Segunda Defenestración de Praga", marcó el inicio de un conflicto devastador que asolaría Europa. Increíblemente, las víctimas sobrevivieron a la caída de 16 metros (los católicos dijeron que fueron salvados por ángeles; los protestantes, que cayeron sobre un montón de estiércol).

Época Moderna

Tras la caída del Imperio Austrohúngaro en 1918, el castillo se convirtió en la sede del primer presidente de Checoslovaquia, Tomáš Garrigue Masaryk. El famoso arquitecto esloveno Jože Plečnik fue contratado para renovar los patios y jardines, añadiendo toques modernistas distintivos. Durante la ocupación nazi, Reinhard Heydrich gobernó desde aquí, y más tarde, durante la era comunista, el castillo permaneció como centro de poder, aunque muchas áreas se cerraron al público. Tras la Revolución de Terciopelo, el presidente Václav Havel abrió nuevamente el castillo a la gente.

Arquitectura y Puntos de Interés

El complejo es vasto y se necesita al menos medio día para explorarlo adecuadamente. Los puntos imprescindibles incluyen:

Catedral de San Vito

La joya de la corona del castillo. Esta obra maestra gótica tardó casi 600 años en completarse (1344-1929). Su fachada domina la ciudad. En su interior, la Capilla de San Wenceslao, con sus paredes incrustadas de piedras semipreciosas, alberga las Joyas de la Corona Checa (guardadas bajo siete llaves). Las vidrieras, incluidas algunas diseñadas por el artista Art Nouveau Alfons Mucha, crean un juego de luces mágico.

Antiguo Palacio Real

Sede de los príncipes y reyes bohemios hasta el siglo XVI. Su pieza central es el Salón Vladislav, construido alrededor de 1500. Con su compleja bóveda de nervaduras entrelazadas, es uno de los espacios seculares más impresionantes del gótico tardío. Era tan grande que en su interior se celebraban torneos de justas con caballos.

Basílica de San Jorge

Fundada en el año 920, es la iglesia conservada más antigua del recinto. Su fachada barroca roja brillante esconde un interior románico austero y solemne, que ofrece un fuerte contraste con la exuberancia gótica de San Vito. Sirve a menudo como sala de conciertos debido a su excelente acústica.

El Callejón del Oro (Zlatá ulička)

Una calle pintoresca formada por pequeñas casas de colores construidas en los arcos de la muralla del castillo. Originalmente construidas en el siglo XVI para los guardias del castillo (tiradores), más tarde fueron ocupadas por orfebres (de ahí el nombre). La leyenda dice que aquí vivían los alquimistas del emperador Rodolfo II intentando convertir el plomo en oro. En el siglo XX, el escritor Franz Kafka vivió en la casa número 22 durante una temporada, buscando tranquilidad para escribir.

Jardines y Vistas

El castillo está rodeado de hermosos jardines. El Jardín Real, al norte, cuenta con el Palacio de Verano de la Reina Ana (Belvedere), un exquisito edificio renacentista. Los Jardines del Sur ofrecen vistas panorámicas inigualables de los tejados rojos de Malá Strana y el Puente de Carlos cruzando el Moldava.

Información para el Visitante

Cómo Llegar

La forma más escénica es tomar el tranvía número 22 hasta la parada "Pražský hrad". Desde allí, es un corto paseo hasta la entrada. Alternativamente, puede subir caminando desde Malá Strana por las Escaleras del Castillo Viejo (Staré zámecké schody) para disfrutar de las vistas, aunque requiere un poco de esfuerzo físico.

Horarios y Entradas

Los terrenos del castillo y los jardines (en temporada) suelen estar abiertos desde las 6:00 hasta las 22:00 de forma gratuita. Sin embargo, para entrar en los edificios históricos (Catedral, Palacio Real, Callejón del Oro, etc.) se necesita comprar un billete combinado. Los edificios suelen abrir de 9:00 a 17:00 (abril-octubre) o hasta las 16:00 en invierno.

Consejos de Visita

  • Seguridad: Hay controles de seguridad en las entradas del castillo, lo que puede generar colas. Intente evitar las horas punta de media mañana.
  • Entrada Gratuita a la Catedral: Se puede entrar a la zona inicial de la Catedral de San Vito de forma gratuita, pero para ver la nave completa, el altar y las capillas laterales, necesita el billete.
  • Cambio de Guardia: El cambio de guardia ceremonial con fanfarria y estandartes tiene lugar a las 12:00 del mediodía en el primer patio (entrada principal). Cambios más sencillos ocurren cada hora en punto.

Conclusión

El Castillo de Praga es el corazón palpitante de la República Checa. No es un monumento estático; es un organismo vivo que ha respirado con la nación durante un milenio. Perderse por sus patios y callejones es caminar a través de la historia de Europa Central, desde los días oscuros de las guerras religiosas hasta la luz de la democracia moderna.